Iniciando un interesante curso de fotografía, nos dirigieron hacia el Parque Lineal de Guayaquil en donde debíamos acercarnos a extraños solicitando permiso para ingresar en su espacio personal para fotografiarlos. Esto fue más sencillo de lo que me pude haber imaginado, y lamento no haberme acercado a más personas. Me costó mucho en un inicio, pero la respuesta de la gente siempre fue positiva. Seguramente en la siguiente oportunidad podré ser más amigable y obtener así mejores resultados.
Es muy importante aprender a interactuar con las personas y tratar de captarle su escencia en la foto. Sin sonrisas, sin expresiones forzadas, que los sentimientos de esa persona en ese momento se reflejen de la forma más sincera.
En esta primera práctica nos hicieron darle un gran énfasis a la luz, el contraste y la composición de la fotografía. Era muy importante que el reflejo del sol arroje sombras sobre el rostro marcando su expresión y facciones.




El profesor nos prohibió la toma de fotos a nuestros familiares y por sobre todo a nuestras mascotas. La explicación es que debido al vínculo sentimental de las personas que nos rodean es más complicado ser objetivo al momento de capturar una imagen artística.
Sin embargo, al menos yo, hice el intento de fotografiar a Lola, mi labrador negro. Pues le acababan de dar un baño y estaba muy brillante de manera que con el sol se logró el objetivo de la proyección de luz y sombras (a mi parecer). En una actualización del post diré que tal me fue con mis fotos rebeldes.
Es muy importante aprender a interactuar con las personas y tratar de captarle su escencia en la foto. Sin sonrisas, sin expresiones forzadas, que los sentimientos de esa persona en ese momento se reflejen de la forma más sincera.
En esta primera práctica nos hicieron darle un gran énfasis a la luz, el contraste y la composición de la fotografía. Era muy importante que el reflejo del sol arroje sombras sobre el rostro marcando su expresión y facciones.
El profesor nos prohibió la toma de fotos a nuestros familiares y por sobre todo a nuestras mascotas. La explicación es que debido al vínculo sentimental de las personas que nos rodean es más complicado ser objetivo al momento de capturar una imagen artística.
Sin embargo, al menos yo, hice el intento de fotografiar a Lola, mi labrador negro. Pues le acababan de dar un baño y estaba muy brillante de manera que con el sol se logró el objetivo de la proyección de luz y sombras (a mi parecer). En una actualización del post diré que tal me fue con mis fotos rebeldes.


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